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“Y todo Casares se vistió de Luto"
I : Fosa común Cerro de la Horca.
En Casares (Málaga) existen dos
fosas comunes con un total de cuarenta y tres personas enterradas,
consecuencia de la Guerra Civil Española 1936-1939. Estas dos fosas, junto
con un enterramiento aislado, en el Cerro de la Horca, Arroyo Marín y
Puerto de la Cruz respectivamente, es el fruto de la represión sobre
población civil en un pueblo agrario de la Baja Andalucía, cuya historia
escrita esta por realizar.
La caída de la capital malagueña
en manos del Bando Nacional, 7 de Febrero del 1936,(1) marca un punto de
inflexión en el antes y el después de unos miles de refugiados de los
pueblos occidentales de la provincia: Casares, Manilva, Estepona y
Marbella.
Casares estaba en poder de los Nacionales en fecha temprana, 3 de octubre
1936, (2) como primer eslabón de retroceso Antequera y Ronda en la
conquista de Málaga a través de la costa.
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foto A.tocón |
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foto R. Gómez
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La población civil casareña (3) a partir de los días anteriores a
su toma, huye despavorida con algunos enseres de las casas y toda la
caballería disponible camino de la capital malagueña. Como vía principal
de huida se utiliza las faldas de Sierra Bermeja, Sierra Blanca y Sierra
de Mijas, debido a su orografía sirve de refugio ante el constante el
indiscriminado bombardeo de los barcos nacionales desde la costa
mediterránea. Los pueblos de la costa habían sido un hervidero de
refugiados, solo en Marbella están inscritos 650 casareños.(4)
Tras ese cambio de poder en la capital de la provincia y según donde se
localiza el refugio solo le que dan dos alternativas: Seguir adelante,
ante la proximidad del frente empezando a recorrer el camino de la muerte
entre Málaga y Almería.
Volver a Casares los situados en
la Málaga nacionalista y cinturón periférico Campanillas, Cártama,
Alhaurín de la Torre, entre los refugiados corre el rumor punible de la
vuelta a casa, solo se consideraría punible aquellos implicados en delitos
de sangre. (5)
Familias enteras comenzaron el
camino de vuelta y sobre mediados de Febrero Casares va recuperando sus
gentes, asombrados ven como sus casas y sus pertenencias han sido
saqueadas, se cuenta con horror las tropelías de las tropas moras,
violaciones de mujeres y apertura a la canal de cualquier persona y
circunstancia (6) entre estos refugiados el día 16 de Febrero de 1937 son
detenidos nueve hombres,(7) encarcelados en la C/ Carrera, actualmente es
el local del mercado municipal.
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Era una prueba de fuerza, con un carácter simbólico indudable, el 16 de
Febrero de 1936 Había triunfado democráticamente y mediante las urnas el
Frente Popular en Casares(8) previo a la detención estas personas son
denunciadas verbalmente al conocerse su llegada al pueblo, ante las nuevas
autoridades municipales de reciente constitución y estos bajo su nueva
adscripción neofalagista intervienen en la detención (9) Este nuevo poder
local estaba representado en primer lugar por algunas familiares directos
en su mayoría hijos de aquellos casareños asesinados de forma
injustificada, atroz y violenta entre Estepona y Marbella a principios
de Septiembre de 1936.(10)
Aduciendo un traslado a la Cárcel Provincial, entre el temor y la
inhibición de la autoridad local frentepopulista. El viaje lo realizan
en dos camiones bajo la responsabilidad de milicianos faistas
venidos de Málaga. (11) También formaron parte de esta nueva situación el
que sin ser nadie económicamente y siendo foráneos se habían casado con
hijas de propietarios agrícolas e industriales, aquellos pequeños y
medianos agricultores que se sintieron desprotegidos durante la época
republicana, algún converso que debía demostrar sus nuevas lealtades
y por supuesto oportunistas que veían que aquella nueva situación la
posibilidad de medrar a costa de lo que fuese.
Al anochecer del día 16 de Febrero
son sacados de la cárcel amarrados, cruzan la Plaza c/ Molino y se
adentran en los Arenales. Se les comunica su destino, la cárcel de
Algeciras localidad de referencia para los nacionalistas en aquellos días.
Su suerte y el destino ya estaba determinado, la espiral de violencia y
terror daba otra vuelta de hélice, cada vez mayor e indiscriminada.(12) |

foto A.tocón |
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A la salida de los Arenales, próximo a una herrería muere el
primero de ellos, es el más joven, se niega a seguir andando. “… a mi
me vais a matar aquí mismo, por este camino nunca llegaremos a Algeciras…”
No había terminado de hablar cuando varías bayonetas cruzaron su cuerpo y
un comentario se oyó. “ … No hemos cogido a ese fulano, pero a su
hermano le ha costado muy caro…”(13) Era el hermano pequeño del
Alcalde del Frente Popular en Casares, su vuelta al pueblo fue una
equivocación, buscaba a su compañera desaparecida en la toma de Málaga.
Siguen por un camino excavado en la piedra, realizado por penados, era un
antiguo proyecto de carretera de tiempos de la Dictadura de Primo de
Rivera. El sendero fue testigo aquella noche de una autentica orgía de
violencia, sangre, dolor y ensañamiento, se producen mutilaciones en
vida.(14). Aquellas noche en las lomas de enfrente, un pastor fue testigo
excepcional (15) se oyeron llantos de hombres, uno de ellos, herido de
gravedad logro huir unos metros hacia arriba del cerro,
interceptado rogaba el perdón de su vida, qué iba a ser de sus hijos
pequeños, no hubo piedad.(16) El día 17 de febrero, a primera hora de la
mañana algunas esposas les llevaron al café a sus maridos a la cárcel,
esta estaba vacía y corrían rumores que hacían presagiar un final trágico,
y lloraron amargamente. |
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foto A.tocón
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A la vuelta, en la
Plaza son retenidos por ese nuevo poder instaurado y llevadas a una casa
de la c/ la Fuente donde son peladas al cero, había que dar un
escarmiento, palabras repetidas ante cada mujer rapada.(17) Algunos hijos
de las victimas, niños bajaron rápidamente al Cerro de la Horca,
encontraron algunos charcos de sangre, casquillos de balas de gran
calibre y una oquedad horadada en la grava, estaba cubierta y con terreno
removidos en la parte baja del camino. Uno de ellos recupero el preciso
(18), la petaca de cuero de su padre y roció el tabaco de picadura en un
gran charco de sangre.(19) Al comienzo de la primavera y ante la llamada
de la putrefacción, los perros removieron el lugar. Un anciano tío de una
de la victimas a fuerza de soleta(20) enterró los restos que asomaban a la
superficie y rodeo de piedras(21) aquella fosa común del Cerro de la
Horca, donde según la tradición, la Santa Inquisición hacía
ajusticiamientos de los no practicantes de la Fe Verdadera.
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